Nouvelle, Reseñas

Reseña: La sal de Adriana Riva

Madres, hijas, hermanas, mujeres reales que se preguntan, se callan, miran al pasado y vuelven al presente con el significado de todo aquello que se quedó en la punta de la lengua. Desde la visión de Ema, la narradora, nos adentramos hacia una búsqueda de respuestas que le digan, por fin, quién es su madre, quién es ella, quienes son todas.

El relato comienza con una caída, con un encuentro con lo bajo, un accidente que le cuesta a Ema a sus 10 años un par de meses en cama, luego, lentamente ascenderá hacia lo alto. Se recuperará año tras año con una pequeña secuela, se levantará, aprenderá a caminar de nuevo, a apoyar los pies y sentir el equilibrio. Por momentos, pareciera que el daño del impacto no fue solo físico, como si algo por dentro también se hubiera caído y tratará durante toda la nouvelle levantarse de a poco.

Abunda en este relato lo no dicho y se reclama con crudeza que el otro por fin deje escapar al silencio transformado en palabras. Se requieren respuestas a las preguntas que flotan en el aire, que se sienten, que circulan por el cuerpo como si fueran parte de la propia identidad, como si se hubiera nacido con una interrogante, como si fuera la esencia de estas mujeres preguntarse, suponer, y tal vez, encontrarse con respuestas filosas, afiladas, preparadas para dejar cicatrices.

Ema, la hija que nunca se sintió parte, emprenderá un viaje junto a las mujeres de su familia hacía un pequeño pueblo de La Pampa, de donde las más longevas son oriundas. Allí comenzará un fluido intercambio entre el ayer y el ahora, una conexión que parecía entrecortada y que, de alguna forma, se une formando un solo mensaje, un solo hilo conductor.

Riva posee una prosa que encandila. Un día estas enfrente de un libro y de la nada estas pegado, como si ese texto tuviera algo que decirte, mejor dicho, estas así porque tiene algo para decirte. Tal vez tenga que ver que el abordaje de la maternidad en la literatura pareciera ser un tema que me tiene captada o tal vez sea más simple y estoy enfrente de una joyita muy fácil de reconocer. La sal es de esas historias que uno se imagina con lujo de detalles, Riva se encarga de que las imágenes sean únicas, que veamos exactamente lo que ella quiere y mucho más.

Mientras leía me sentí dentro de la historia, estaba ahí en la primera parte al lado de Ema mientras miraba la ventana maravillada por los pequeños placeres que damos por sentado, viajé en el auto con cuatro mujeres que comparten la misma sangre y se diferencian en todo lo más y también me sentí presente en los pasillos de la última parte, buscando los números de las puertas, esperando encontrarme con algún personaje del libro.  

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